Sí,  seguramente la hostia más bella que te pueda dar la vida, pero a mano abierta.

Puede que a muchas os choque el título; es verdad que los titulares deben ser impactantes, pero no ha sido pensado con esa intención. De hecho, no ha sido pensado, simplemente me salía así de dentro. También ha sido testado con amigas mamis, a ver si era demasiado heavy, pero han dado conformidad total.

Y es que, igual que para muchas pueda ser lo más trascendente que hayamos hecho en la vida y lo más maravilloso, la moneda tiene una cruz igual de grande que su cara.

Para empezar, habría que preguntarse de dónde viene ese deseo tan agudo de ser madre y ser muy sinceras y compasivas con nosotras mismas, pues pueden salir cosas horribles del estilo de querer que nuestr@ hij@ realice los sueños que nosotros no hemos sido capaces. Y el sueño puede ser tan maravilloso como salvar al planeta, pero no deja de ser un deseo egoísta; nuestro. Puede que haya un deseo intrínseco de hacer justicia u honrar a nuestro linaje o clan familiar. 

Es complicado llegar a ello, ya que forma parte de nuestro inconsciente, pero sí  es interesante hacer el ejercicio de entrar en este deseo tan profundo e ir indagando sin ponerle mucha cabeza, pues si racionalizamos lo irracional, la verdad se esfuma.

Me fascina el hecho de que, por mucho que últimamente se esté desmitificando la experiencia de ser madre -al contar las complicadas realidades que atañe y salir a la luz incluso voces de madres arrepentidas-, ninguna realmente se puede hacer a la idea de lo que en verdad  implica hasta que no lo tiene encima.  

Entiendo que esto tiene que ver también con ese deseo irracional que viene de las entrañas y nubla el raciocinio. A fin de cuentas, ¿quién en su sano juicio querría tener criaturas que no te dejan descansar, ni seguir con tu carrera profesional o con tus hobbies, que ponen al límite tu relación de pareja, que desdibujan tu cuerpo y exprimen tu tiempo? Definitivamente, es instintivo, emocional o del alma.

Y el cuerpo es sabio y ayuda. Gracias a la oxitocina puedes amar a un ser que no te deja dormir, ni darte una ducha tranquila, ni sentarte (benditas almorranas postparto).

También es sabio cuando cierra el grifo de la libido. Libi…¿qué? -dirían muchas-. Y es que parece que la naturaleza quiere que te encargues primero de sacar adelante el percal que tienes antes de que te pongas a “procrear” de nuevo. Es una realidad que muchas parejas no tienen sexo hasta que a sus pequeñ@s les salen los dientes o empiezan a caminar. Y, comopodéis imaginar, no tener sexo no ayuda para nada a la relación.

Una relación que pasa de ser dos personas racionales e independientes a un equipo engranado que se necesita cual cadena de montaje. Si una de las partes falla, el sistema entra en crisis.  Y esto con criaturas suele pasar a diario. 

Creo que las mujeres que tienen asumido que la crianza y el hogar es una cosa de ellas, tienen menos problemas en ese sentido, porque si las ayudan un poco ya están contentas. Las que creemos que las dos cosas son tan compartidas como la cama o el sofá, solemos esperar, exigir y desesperar más y, si no lo hacemos, acabamos petando por algún lado, aunque las primeras también petan, don´t worry! ¡Aquí pringamos todos!

Después súmale lo tiquismiquis de cada criatura, que si no duerme, que si no come, que si tiene cólicos… esas cositas tan propias de ellas. Aunque doy fe que hay madres que tienen una especie de bendición de Dios o algo así y parece tienen muñequit@s que hacen todas sus funciones a la perfección. No miento, aquí está el caso de mi amiga Carol. Hasta su madre le decía que eso no era criar, pues se le criaba sola. Creo que no faltó ni un día el primer año de guarde, para que os imaginéis el nivel. Yo pensaba que eso solo podía pasar una vez en la vida y estaba segura que la segunda le saldría peleona para compensar; de hecho, le dije que si le salía igual de osita, de poder dormir sin problemas, le pondría una estatuilla en la plaza del barrio. Y una estatuilla le debo, aunque espero me la convalide por esta mención especial.

Y fijaos que no he dicho: “si le salía igual de buena”, porque me revienta que los niños que duermen se les llame buenos. Y es que, por descarte, los que no duermen, ¿qué son? ¿malos? Really? ¡No me gusta nada!

Así que hay que reconocer que hay de todo y estar libres de toda culpa (¡faltaría más!), porque hay niños que lo ponen más o menos difícil. Ahí está la magia de la vida como siempre.

Las preñis que confíen en la suerte, pero que se vayan mentalizando por si no ;P

Estos son los problemillas que nos encontramos cuando son bebés, una etapa muy dura a nivel físico y de pareja. Por ello es importante hacer un gran esfuerzo por recuperarnos lo máximo que podamos de estas pérdidas, porque -digámoslo claro- son pérdidas y grandes. Así  que móntatelo como puedas para poder dormir sin llegar a estar exhausta.  Llama a una amiga de canguro y vete a un hotel a comer y hacer la siesta.Bueno, es preferible a follar, pero si no, al menos a buscar momentos de conexión y encuentro con tu pareja lejos de llantos y pañales. Sobretodo también cuídate; hipopresivos, yoga, natación, cerámica… lo que te rote querida, pero intenta mantener algún hobbie que te ayude  a cuidarte, a salvaguardar tus espacios y a sentirte bien.

Es una etapa dura, toca cuidarse y mucho. Pero se supera. Con la pareja entera o rota, se pasa. Y tu garbancito se va convirtiendo en una personita, con sus gustos, sus manías, sus peculiaridades que van definiendo su personalidad. Es otra etapa muy bonita pero también muy dura, pues esa personita  que tanto amas te pone en contacto directo con tu sombra y todas tus emociones reprimidas de la infancia sin que puedas escapar de tu parte renegada.

Y creo que cuando más consciente eres, más duro es. Si eres inconsciente no sabes que lo estás haciendo mal y no sufres por ello. Parece que sea mejor, pero no lo es. No lo es porque al menos si soy consciente de mis fallos  evitaré culpar al otro. Para l@s niñ@s lo peor no es que le grites ni que incuso les puedas dar un manotazo, lo peor es que no se les pida perdón y se les haga creer que se lo merecen, pues reprimirá sus sentimientos y volveremos a tener la misma cadena transgeneracional.

La pareja ya hace esto de tocar tus heridas emocionales, pero la maternidad es el MBA con tu sombra, así que si te puedes permitir un acompañamiento terapéutico de calidad será tu mejor inversión. Y si no, siempre te quedarán las amigas que saben cómo ensamblarte.

Quiero compartir que haciendo este artículo me he dado cuenta que mi separación fue una vía de escape a la maternidad; a mi maternidad. Una maternidad donde yo me ocupaba prácticamente de todo y estaba ahogada e infeliz. Sin familia a mi vera ni tribu como antaño. Por ello fue un salvavidas para recuperar mi soledad, mi silencio, mi espacio para pensar en mí y para estar conmigo a solas. 

También es cierto que no me podía permitir darle ese ejemplo a mi hija, Yo debía ser feliz por mí primero, pero por ella también. ¿O cómo leñe iba a trabajar para que ella fuera feliz si yo no lo era?  Debía dar ejemplo. Tenía que volver a ser feliz y, si no podía ser con el padrísimo porque el equipo de tres no rulaba, tendríamos que hacer subequipos.

Ojalá no hubiese tenido que ser así. Admiro las familias felices de todo corazón porque entiendo lo complicado que es. La realidad, en mi opinión, es que la mayoría no lo son, que mucha gente no se separa por cobardía o economía y que por ello las infidelidades están a la orden del día. 

Pero yo no me podía conformar, necesito ser feliz para estar bien. Suena raro pero es tal cual. Y soy muy leal (como buena leo), aparte que entiendo la necesidad de ser coherentes con nuestras vidas para no enfermar.

A día de hoy puedo decir que me siento dichosa.  Me encanta esta doble faceta de ser madre y luego tener mi espacio de soledad. Me he reencontrado de nuevo. Me he enamorado del silencio.

Ver crecer feliz a mi hija es mi mayor felicidad. 

Poder criar sin sacrificarme mi mayor logro. 

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà.