¿CAMA O MESA?

Queridas sexies:

Hoy vamos a adentrarnos en un pregunta de vital importancia al más puro estilo Carrie Bradshaw.

(dentro musiquita de Sex and the City)

¿Entenderse en la mesa es igual de importante que entenderse en la cama?

A raíz del último chico que me hizo tilín en el mercado de abastos para singles (Tinder) le estoy dando vueltas a este tema. ¿Why? Resulta que al crear el perfil de la app, puedes contestar a preguntas que den pistas sobre ti. Preguntas de vital importancia, tales como:

  • Horóscopo
  • Si eres más de vino, cerveza, cóctel o no bebes.
  • Tipo de alimentación
  • De gatos o de perros
  • Tu relación con las redes sociales 
  • Estudios
  • Si fumas o no (con amigos o cuando bebo son opciones que da para que no quede tan mal).

El caso es que yo, si no beben o si son veggies doy al botón rojo. Así de cruel y sin miramientos.

Para mí, la comida y la bebida son dos grandes placeres. Tomarte una cerveza al sol de invierno, comerte una mariscada con un vinito blanco o  deleitarte con un jamón o un queso bien curados y su correspondiente vino tinto… mmm…orgásmico. Además de verdad. Me he llegado a correr con la comida, así que poca broma.

Sé que hay gente que no disfruta tanto, que se come cualquier cosa e incluso podría comer pienso -cual animal- porque no disfruta ni comiendo ni, por supuesto, cocinando. Para estas personas comer es un trámite cotidiano más, como lavarse los dientes o dormir.

En cambio yo, me subo por las paredes si por algún motivo médico debo hacer alguna dieta. Y como sano, pero me gusta comer de todo, de calidad, bien cocinado y en el momento que me apetece. Sí, soy tiquismiquis y caprichosa, pero en realidad me gustan todos los alimentos, aunque cada vez me sienten bien menos. Por ejemplo las solanáceas. ¿No idea? Pues es el 80% de la alimentación vegana: patatas, tomates, pimientos y berenjenas.

¿Me gustan? Sí. ¿Las como? También. Pero debo controlar porque me inflaman el intestino delgado (como a muchas de las que me estáis leyendo sin saberlo), pues tienen unas toxinas alcaloides llamadas solanina que -aunque en general son beneficiosas-, muchas personas no toleramos bien.

En fin, que el Tinderboy que estoy a punto de conocer es veggie, y no sé cómo se escapó a mi filtro nazi, pero lo cierto es que ya tengo cita programada y mi cabeza piensa si merece la pena o no verse y tener la oportunidad de gustarse para luego acabar en una triste mesa sin poder compartir más que el vino.

He de decir, con la mano en el cuore, que admiro a los veggies. Mucho. Incluso intenté serlo, pero cada cual tiene su cuerpo y sus necesidades alimentarias. En mi caso, la carne y el pescado me sientan de luxe, y cuando dejé de comer chicha me adelgacé, lo que quiere la mayoría pero yo no, pues no estoy pa´ perder nada.

El dilema sería: si me dieran a elegir entre dos hombres con quien pasar el resto mi vida, con los cuales la compatibilidad de caracteres fuera idónea,  pero con uno me entendiera regular en la cama y muy bien en la mesa, y con el otro mal en la mesa y muy bien en la cama…¿qué elegiría?

Pues creo que para sorpresa de muchas; la primera opción.

A ver, ya tenemos una edad. Las dos opciones me las imagino con abundancia económica (porque es hacia donde proyecto), y recordemos que es para TODA LA VIDA. 

Así pues, siendo consciente de que soy capaz de correrme restregándome por encima y también comiendo ostras; y teniendo en cuenta también, que comer vamos a comer mínimo tres veces al día y follar…pues al principio ya se sabe (pero después con unos pocos a la semana te conformas, a no ser que seas Jennifer López)…yo placeres los quiero todos. Y ya sabéis que la paella es mínimo para dos. Así que…

Diosito, si me gusta, que sea flexi, como el colchón. 

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