Tinder Return

Hola amiguis, antes que nada os voy a explicar el porqué de mi vuelta a las andadas. Pues parece que estar en Tinder es casi tan malo como ver la Isla de las Tentaciones. ¡No ganamos pa tanta moralidad!

Cierto es que no era mi plan. Yo esperaba que la vida, en el momento que le dijera que estaba abierta,  me traería mi crunch. Pero parece que no. Puede que no esté abierta. Puede que no sea el momento. Pero tampoco me voy a frustrar esperando; si me frustro que sea andando. 

Me repele la gente que se queja y no mueve el culo. Así que me voy a dar un garbeo, salgo de mi cueva a experimentar. Tengo claro que en Tinder, como en la vida misma, hay de todo. Así que me confío alguna delicia y hasta puede que premio.

 Que yo preferiría ahorrarme el escrutinio, sí, pero me va a tocar arremangarme.

Y en esas estamos. Solo llevo una semana y ya necesito ordenarme. A eso es lo que vengo hoy, con vuestro permiso. Este mundo tinderiano no es sencillo y ya me ha dado algún que otro cacao mental.

Os cuento mis chateos, que son pocos. Muchos matchs pocos chats. No sé si durante el confinamiento a todos les dio por abrirse una cuenta y ya no lo recuerdan o están afectados o yo que sé, pero es bastante raro. En fin, vamos al lío.

Primer tío: amargado por el Covid y venga a hablar de política. Next.

Segundo tío: le encanta mi blog pero ya nunca más habla. Hola, sé que me estás leyendo y que te has acojonado un poquito. Todo bien, lo entiendo, solo que se buscan corajudos. Next.

Tercer tío: muy interesante y sincero. Mil puntos. Algunos dramas pero buena actitud frente a ellos, bieeen. En cambio, con las tías veo una actitud un poco victimista que no me gusta nada. Intuyo apego ansioso que me tira p´atrás. Me veo haciendo de psicóloga y no me gusta nada. Next.

Cuarto tío: jovenzuelo fucker. Lo advierto desde el minuto dos cuando me pregunta dónde de Barcelona vivo. Eso canta y mucho. Hablamos al día siguiente y me propone jugar a las preguntas. Acepto. Empieza él. ¿A cuántos tíos con los que estás chateando te da morbo tirarte? Cero. Me toca. ¿Eres adicto al sexo? Algunos dicen que sí… Next.

¡Después está el que se piensa que se puede mantener una conversación solo con emoticonos! 

Aunque esto parezca nada, a mí ya me ha dado para muchas rayadas. Comparto a modo de entrevista mental:

—¿Qué quieres tú realmente?

—Pues no lo sé. Pero al menos sé lo que no quiero. No quiero un polvo donde solo sea un cuerpo. No quiero consumidores de cuerpos. Tampoco quiero sentirme presionada por gente que busca pareja a la desesperada. 

—¿Entonces qué coño quieres mi amor? Si no quieres follar ni pareja… ¿qué buscas en Tinder?

—Busco piel, eso lo sé.

—Vale. Ya tenemos algo. ¿Qué clase de piel?

—Busco presencia. Busco amor. Pero del amor que no se busca. Del que no se necesita, simplemente se comparte. Busco un sí de las entrañas. Ese brillo en los ojos…

—Vale. Muy bien. ¿Y cómo debe ser él?

—Pues primero no tenía ni idea. Pero justo después de hablar con el chico número tres me llamó mi amigo y pensé: no me voy a conformar con menos que tú.

—Vaya. Good. ¿Y cómo es él?

—Es entusiasta, es inteligente, es cariñoso, es bondadoso, me hace reír hasta doler, es un padrazo impresionante, tiene una capacidad de amar, de sentir y de entender la vida muy parecida a la mía…

Nos admiramos por cosas diversas, pero nos queremos exactamente igual.

—Chica, parece el hombre perfecto

—Perfecto aquí no hay nadie aunque él roce la excelencia. ;p. Me anima pensar que él también tiró de Tinder tras su separación, para no caer en el pesimismo de “el mercado está fatal” o “los que quedan están ya todos trillados”. Puede parecer una tontería, pero la actitud con la que emprendes las cosas interfiere y mucho en el resultado. Así que GRACIAS. Por esto. Por tanto.  No es fácil hacer amigos del alma a estas alturas de la partida y creo que la cosa se complica más siendo sexos opuestos. Así que lo considero todo un regalazo de la vida.

Se me torció un poco el tema como habéis visto, pero esta es la gracia de la escritura terapéutica. 

Concluyendo. Que Tinder me está ayudando a conocerme más, aunque también es un poco cansino. Pero esta vez voy a aguantar un poquito. A ver. A ver si aparece esa piel vibrante que me abra las entrañas al sentir. 

No busco un hombre que me tire purpurina. Solo que me ayude a abrir el tarro de ella que guardo en lo profundo de mis vísceras. Donde la mente no alcanza a tocar los sentidos conmovidos. Donde el control se desdice de su nombre.

¿Lo encontraré?

Deséame suerte.

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