Soy pibonéxica

Susi Caramelo abrió este melón en mi mente.

Menos risas, pues me temo que es verdad; lo soy. Soy pibonéxica.

Siempre me he considerado guapa. De pequeña era muy mona, esto es verídico. Pero no sé en qué momento se torció la cosa.

Lo cierto es no alumbré ningún desvarío, ni siquiera cuando una tarde en el parque, de un balonazo, me desviaron la nariz. 

Tampoco me pareció nada extraño depilarme las cejas a mi libre parecer, sin tener en cuenta más que la forma del arcoíris.

Lo que sí que me despuntaba un poco fueron los colmillos draculines que me salieron al cumplir la docena. Aunque por suerte unos hierros no tardaron en meterlos en vereda.

A mis catorce, lo petó la Mónica Naranjo con su “Sobreviviré” y su cabello decolorado. A mí se me antojaron unas mechas con Andina (crema decolorante de vello). Pues parece ser que con mi nariz torcida y mis cejas de Olivia no era suficiente.

Mi pelo es rizado y ya lo era, pero para mí el mejor invento de la humanidad era la plancha del pelo por aquel entonces. Llevaba el pelo de champiñón, planchado, con las dos supermechas delanteras decoloradas y lo otro que ya sabéis.

Vais visualizando el cuadro, ¿no?

Pues yo me veía guapa.

Sí señora, me veía guapa y ligaba; porque me veía guapa y porque tenía mucho morro.

Recuerdo que iba a los tíos que más me gustaban- Gogós incluidos- y les decía ¿quieres rollo?

Si les parecía buena idea me tiraban a besar directo, si me miraban con cara de ¿pero ande vas, flipi? Les daba un rollo de papel de váter y me iba partiéndome de la risa.

Después fui mejorando. Liberé mi pelo rizado y, aunque de primeras tuve que aguantar alguna burla, fue un acierto total. 

En la época de la uni iba un poquito más apañada, aunque los estilismos eran de padre muy señor mío. Sí, a veces daba más miedo que aquellos colmillos preadolescentes.

Pero yo me veía guapa y moderna. Válgase.

Mis amigas más jovenzuelas que me sacan de viaje y festival siempre se burlan cuando les enseño fotos. Me dicen que he mejorado mucho y ahora sí que estoy follable.

¡Pero es que yo me veía muy follable antes también! 

Entonces tengo un gran dilema a mis 37. ¿Realmente soy lo guapa que yo me considero en estos momentos o sigue siendo la mirada pibonéxica que siempre me ha acompañado?

A ver, tampoco me veo Miss Mundo, ni nada por el estilo. De hecho no me considero guapa de manual. Mi belleza es más étnica y ecléctica o simplemente singular. Y entiendo que a muchos no les guste. Pero a mi sí. Aunque haya días y días, evidentemente.

Total, que no sé si dentro de unos años miraré mis fotos de ahora y volveré a pensar como he hecho hasta ahora : ¿Pero cómo te podías ver guapa, mi amor?

Así que en esa incertidumbre me hallo. Sin desvelo pero con misterio.

¡No pretendo que me digáis lo guapa que me veis o no! ¡Dios nos libre!

Dejadme ser pibonexica, pues con o sin razón me hace feliz y ese –dicen- es el fin. 

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