Buscando a la mujer que pintaba cuadros

No se la conocía. Al menos yo no.

Se mostraba tan segura, que no dejaba lugar a aquello improvisado; ni al arte en general.

Hablaba de hombres, de libros y percances. Pero nunca de cuadros.

Hablaba de amor, empotramiento y manicura. Pero no de pintura.

También hablaba de hijos, pero parecía que tampoco pintaban.

No pasa nada por no pintar. Muchas ya no pintamos, ni dibujamos, ni así.

Muchas ya hemos olvidado cómo se hacía.

Cómo disfrutábamos hasta que nos castraron.

O nos castramos, sin gran ayuda.

Mas ella lo siguió haciendo,

 con cierto sigilo,

con mucho amor;

hasta casi entrada la maternidad,

donde entró y se perdió;

entera a medias

 y a trozos por siempre.

Con el paso de los años nadie supo de aquella mujer que pintaba cuadros.

Quedaba una mujer irrebatible, impepinable,

que  ni siquiera  pintaba sus labios.

¿Quién la salvaría de su marasmo?

¿Tal vez el olor a la trementina?

¿Tal vez un viento que tumbara?

¿O tal vez una ensoñación reveladora?

Nadie lo sabe.

Pero yo aún la espero.

2 Comentarios

  1. Laura, es un placer leerte. Cada vez que abro mi correo y tengo una entrada de tu blog, la vivo como una regalo que anticipo que abrirá alguna ventana en mi mente y casi sin duda, también me hará reír o sonreír. Creo que tienes un don para las palabras, para expresar lo profundo y lo mundano con sencillez, gracia y transparencia. Me inspira cómo escribes y lo que escribes. Gracias por compartir! Bea ❤️

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s