Cuidado con lo que deseas

Estamos viviendo un momento importante.

Cambiamos de año, y no de un año cualquiera, sino de un año que se recordará en los anales de la historia (sí, suena un poco porno). Pero es que además, astrológicamente hablando, estamos en la antesala de un necesario cambio de era. Así que es un momento idóneo para dejar atrás lo que ya no queremos a cuestas y vibrar con cosas frescas. Es un momento idóneo para hacer limpieza y enfocar deseos. Pero… ¡Cuidado con lo que deseas!

No voy a hablar de la típica frase: “Cuidado con tus sueños, porque se hacen realidad”. Aunque a todas nos ha pasado que pides algo y cuando te llega dices: ¡coño, tenía que haberlo pensado mejor! (o especificarlo con más acierto para que no parezca de AliExpress).

El tema de hoy es que nuestros deseos nos hacen mal cuando nos enfocan en negativo, pues nos hacen vivir desde la carencia. Anhelamos un futuro no real desvalorizando un presente que sí lo es. Y con lo que tenemos deberíamos de ser felices. Como dice el Sr. Fromm: “Si con todo lo que tienes no eres feliz, con todo lo que te falta tampoco lo serás”. 

No se trata de ser conformistas; de hecho, me considero muy poquito de eso. Se trata de vivir agradecidos por lo que tenemos, que es diferente. Esa es la clave. Podemos soñar una vida que consideramos mejor (lujo, éxito, amor, hijos… lo que sea) pero sin olvidarnos de ser felices con lo que ya tenemos, que suele ser mucho.

Además muchas veces lo que deseamos ni siquiera tiene que ver con lo que realmente queremos o necesitamos nosotras, sino la gente que nos rodea e influye. Es muy fuerte (y triste), pero así es.

Por ejemplo, cuando me separé del padrísimo me vine a vivir a un piso viejo de alquiler. Estaba muy contenta con él porque tenía un patio muy grande. Y con esa ilusión encarrilé la mudanza, las  reformas, etc. Pero es verdad que necesita más reformas que yo no voy a hacer, porque ni es mío ni lo será. 

Mi amiga del curro está muy contenta con su piso nuevo y siempre dice que ella no podría estar en un piso viejo. Me desea de todo corazón que yo encuentre un pisito nuevo para mí. Pero yo me creí su historia hasta el punto de cogerle fobia a mi hogar. Tuve que hacer un trabajo de desvincularme de esa necesidad que yo le había cogido prestada a mi amiga -sin darme cuenta- y me estaba haciendo mucho mal. Tuve que hacer las paces con mi casa,  dejar de fijarme en lo que no me gustaba y sí en todo lo que me ofrecía para estar feliz.

De hecho,  fijaros cómo es la vida que el año pasado me tocó un piso de protección oficial (de alquiler, pero nuevo), lo que empezaba a expresar que quería. Aunque en realidad siempre me han gustado más las casas antiguas reformadas y decoradas con gusto que los pisos nuevos que me parecen más impersonales. La casa de Charuca -no sé si la habéis visto (está en sus stories destacadas)- me flipa con locura <3.

Total, que me hice muchas ilusiones durante el verano, pero cuando fui a verlo en septiembre supe rápido que no quería vivir allí. “Mi piso” es viejo pero está decorado con mimo, tiene tres habitaciones y  un patio grande que nos da la vida y nos hizo tener un confinamiento mucho más amable. Así que mientras esté en él, le estaré agradecida. Y eso no quita que quiera y me merezca un piso como el de Charuca. Ni que no pueda dar pasos para conseguirlo, pero no desde la escasez o el desespero.

Y así con todo; si quieres pareja céntrate en estar bien contigo mism@. Si sientes que te falta algo, ya estás vibrando bajo. Y no es que no te vaya a llegar nada, pero no te llegará algo que vibre alto, que sería lo suyo, ¿verdad?

No se trata de no tener deseos, sueños o querer mejorar, se trata de no hacerlo desde la insuficiencia y desvalorización. 

Por ello párate y piensa: ¿realmente necesito yo eso? ¿Es un deseo mío o es impostado? ¿Me siento abundante en su búsqueda o, por el contrario, conecto con la escasez y me siento infeliz?

Recuerda que la felicidad es el camino, así que organízate para diseñarlo de la manera que te haga sentir bien.

Tenemos el poder de decidir cómo queremos vivir cada situación, de ponerle el enfoque que nos beneficie, así que rediseñemos nuestros caminos de manera consciente y veremos la diferencia.

No seamos esclavas de nuestros deseos. No dejemos que nos roben nuestra energía. Al contrario, hagamos palanca con ellos para ir más livianas y felices. El truqui, como siempre,  está en enfocarse en positivo y vibrar alto. Ahí se hace la magia. Tu magia.

¡Feliz entrañera, sexy! (Entrada de año y de era ;p)

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