El bajón pospolvo

Hoy resolvemos el misterio del vacío. Y sí, como indica el título ese sentir me vino después de un encuentro sexual. En realidad unos días de reencuentro sexual con un amigo especial.

Cuando mi “amigomante” (otra palabreja nueva) se fue, de repente me invadió un sentimiento de pena muy profundo, un vacío que me conectó de lleno con mi herida de abandono. No era la primera vez, pero hacía tanto que no me pasaba que casi lo había olvidado.

Y es que aunque hay gente que piensa que soy la Carrie de Sexo en Nueva York, algun@s incluso Samantha, en realidad llevo mucho tiempo que me parezco más a sor Juana Lau de la Cruz. 

El Sr. J me dejó muy tocada y después vinieron unas opos y un confinamiento… Imagínate tú!

Conecté con una pena muy honda. No podía evitar sentirme abandonada, y aunque para nada era así racionalmente, las cicatrices no entienden de razones. Una de mis heridas primarias y puede que la más potente es la de abandono. No es que me abandonaran en la infancia, ni nada dramático, pero sí que me sentí así y lo grabé en mi piel. Por muy bien que lo hicieran nuestros padres todos llevamos heridas emocionales que hay que trabajar para hacerlas conscientes y que no manejen nuestra vida desde la sombra (inconsciente).

 Todo y que la tristeza es la emoción que más me cuesta sostener (aunque desde que soy consciente de ello me obligo un poco a reconocerla y sentirla pues si no lo hago acaba convirtiéndose en frustración y explota con la ira) en realidad sentía como nostalgia por ese vacío y me recreé todo lo que pude. No fue fácil, porque mi cabecita quería sacarme de allí, desde el miedo a no entender, desde el ansia de racionalizarlo todo.

Así un día entero batallando entre el pensar y el sentir.

Recordaba los mensajes que me trajo el vacío en el pasado. En aquellos momentos entendí que el sexo era un portal muy poderoso y que no se podía abrir la puerta a cualquiera, ya que luego, muchas veces me sentía vacía, falta de amor. Me resigné al mensaje todo lo que pude, ya que yo me había creado un personaje de “mujer independiente que no cree en el amor y disfruta del sexo sin sentimiento” (muy Samantha, sí). Ese personaje molaba, me estaba destruyendo por dentro, pero de cara a la galería siempre tenía batallitas que contar entre cañas y cierta admiración. Así que no fue fácil renunciar a él, tuve que hacer un largo duelo. Empecé a experimentar una sexualidad más sagrada y consciente. Me reconcilié con mi feminidad y abracé su verdadero poder que tanto tiempo consideré debilidad. Me sinceré con mi ser y tuve que reconocer que realmente sí quería amor, estaba hambrienta de amor, pero cagada de miedo a sufrir. Curiosamente ahí empecé a toparme con hombres disponibles.

Ese fue un aprendizaje que me trajo el vacío pospolvo en el pasado. Pero esta vez no tenía nada que ver, este amigo no es para nada un cualquiera, llevo dieciséis años liándome con él! Es el hombre con el que me puedo sentir la mujer más especial del planeta. Y el encuentro fue perfecto.

Pero ahí estaba el vacío otra vez, y entendía me quería dar un mensaje, aunque no lograra descifrarlo.

Puede que estuviera enamorada de él sin saberlo?

No tenía sentido. Es verdad que en estos dieciséis años han habido intentos mudos y desacompasados de intentar lo nuestro, pero quedaban lejos ya. Lo nuestro era una historia de encuentros y desencuentros porque ciertamente no daba para más.

Puede entonces que tuviera necesidad de estar con alguien?

En el pasado también lo había sentido así alguna vez y lo había llorado y pedido al Universo. Sabía de la profundidad de ese anhelo y por eso reconocía que esta vez no se trataba de ello. Seguramente porque estoy explotando mi creatividad y disfrutando de mi soledad más que nunca. Y aunque al amor siempre lo recibiré con guirnaldas, mientras pueda compartir mi intimidad de vez en cuando con hombres con quien haya un vínculo amoroso y/o de confiaza  me doy por satisfecha. En estos momentos la vida no me da ‘pa más!

Entonces…cual era el dichoso mensajito que me traía el vacío???

Abrumada por el sinsentido, hice lo que puede hacer una mujer moderna en el veinte veinte,  tiré de google. Et voilà! Lo que yo sentía tenía nombre y apellidos: DISFORIA POSTCOITAL! Y una explicación científica!

Encontré numerosa información  que os paso a resumir:

· Hay referencias de este síndrome desde la antigüedad.

· Puede aparecer en ambos sexos y a cualquier edad.

· Aparentemente es más frecuente en mujeres aunque los hombres han sido poco estudiados en este aspecto.

· Es mucho más frecuente de lo que se cree (variando el porcentaje según estudio).

· Suele aparecer minutos después del último orgasmo y llegar a durar varios días.

· Lo normal es que aparezca en momentos puntuales, siendo únicamente un problema cuando se da de manera consistente a lo largo del tiempo.

· Causas: una de las teorías más consistentes apunta a la alteración neuroquímica (tras el orgasmo se liberan determinadas hormonas que contrarrestan las responsables del placer sexual, pudiendo aparecer tristeza como consecuencia de esta regulación. También la amígdala (vinculada a la ansiedad y el miedo) disminuye la actividad durante el coito pudiendo aparecer disforia como consecuencia de su reactivación.

Entonces….Podía ser que mi cuerpecín se alborotara en una especie de sobredosis de sexo tras la sequía???

Podría ser que fuera un recordatorio para trabajar, oootra vez mi herida de abandono???

O simplemente la lección que me traía aquello era que dejara de intentar entender todo y confiara en la experiencia???

No lo sé.

Lo que sí sé es que averiguar todo esto me volvió a mi paz mental y desde allí pude despedir ese vacío, teniendo muy claro que en algún momento nos volveremos a ver. Aunque la próxima vez le saludaré por su nombre y me dejaré de ralladas para poder sentirlo al máximo. Aprovechar la oportunidad de perderse en el vacío y conectar con la vulnerabilidad, sentir el dolor sin sufrimiento.

2 comentarios en “El bajón pospolvo

  1. Nani

    Buenas! Corté una relación de 5 años y convivencia en diciembre y luego vino la pandemia. Me encuentro encerrada cuestionándome sobre amistades, fantasmas y sexo obviamente. Van 8 meses desde que no tengo sexo y ya lo acepté, la gente a mi alrededor no parece entenderlo. No quiero estar con cualquiera xq ya he pasado por eso y la verdad, no fueron muy buenas experiencias que digamos.
    Necesito sentir un ápice de conexión como para poder estar con otra persona, xq justamente sigo herida y con miedo y siento que no tengo nada para dar salvo para mi.
    Tal vez me suceda esto que nombras cuando tenga relaciones nuevamente.
    Gracias por la nota, y me alegra saber que no es de “bicho raro”, no coger con cualquiera.

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    1. Bonita, puede que sea de “bicho raro” porque vivimos una era de superficialidad. Pero bendit@s bich@s rar@s que entienden que el sexo es más que un encuentro de cuerpos, porque somos mucho más que eso. Bendit@s los que nos escuchamos, respetamos y honramos. Te recomiendo también el artículo de “Me Gozhonro” y te felicito por serte fiel. Un abrazo 😘

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