El vacío

Otra vez aquí, te siento y te recuerdo bien.
Arrasas con la euforia del momento,
abriéndote paso en mis adentros,
trayendo esa pena contigo,
tan irracional, tan infantil, tan  mía.
 
Eres el silencio tras la tormenta,
el adiós del último polvo,
la rotura que te abre al todo, pero duele.
La apertura muestra la vulnerabilidad y duele.
Duele tanto que la cubrimos con harapos y armaduras,
pero que al caer duele.
 
Hacía mucho que no me rondabas,
pensaba te habías olvidado de mí,
creyéndome invencible,
pero vuelves a abrir la cicatriz.
 
Vuelves con tu bandera bien izada
y un mensaje aterrador,
de saberme necesitada, falta de amor.

Pero esta vez no miraré a otro lado,
quiero sentir este vacío sin anestesias, sin deserciones.
Me revolcaré en el dolor vestida de niña,
y intentaré vivir de nuevo sabiendo que siempre vuelves.

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